Arlanza es una pequeña y tranquila aldea que se emplaza a media ladera, en las proximidades del Río Noceda. Desde el punto de vista etimológico Arlanza proviene de la raíz “Ar” con el significado de “agua o manantial”. Una población que en otro tiempo dio nombre a la corriente fluvial que la recorre de un extremo al otro y que ya se registra en los archivos en el año 1011.

Los orígenes de esta idílica aldea hunden sus raíces en el Hierro II, que nos sitúa cronológicamente en el s. V a. C. Este pasado lejano de Arlanza se vislumbra a través de los diversos yacimientos arqueológicos que custodian testimonios del Alto Imperio Romano.

Arlanza constituye además, un magnífico muestrario de arquitectura rural, con casas tradicionales construidas con materiales autóctonos presentes en el entorno, con la peculiaridad de que algunas de ellas aprovechan el suelo rocoso como cimiento. Es obligado un paseo por sus callejones, testigos silenciosos de historias pasadas, en los que verás el lavadero con su fuente o el potro de herrar y si la suerte acompaña descubrirás artesanos de oficios olvidados, además de gentes entrañables y acogedoras. La naturaleza forma parte de la villa, la una no vive sin la otra. No dudes en perderte por la senda del “Camino Olvidado” un tramo del antiguo Camino de Santiago que desemboca en el pueblo de Labaniego y que discurre entre castaños, robles y encinas, al unísono placentero del murmullo del agua y entre molinos y las ruinas de un antiguo monasterio.

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Arlanza es el punto perfecto de partida para descubrir la comarca de “El Bierzo” en su totalidad. Epicentro de recreo, cultura y deporte.

Infinidad de pueblos de arquitectura tradicional, algunos de ellos dormidos en el tiempo, como Colinas del Campo, Peñalba de Santiago o Molinaseca. Ciudades monumentales y medievales como Ponferrada (capital de El Bierzo) Astorga (villa romana) o Villafranca del Bierzo. Preciosos e interminables bosques con caminos de agua, robledales, castaños y hayedos, cabe destacar el de Busmayor… parajes de inigualable belleza, Los Ancares Leoneses, ancestros y tradición, magostos, ríos, lagos, mar de nubes en sus cumbres vestidas de blanco en invierno, como el Pico del Catoute o los Montes Aquilanos, valles como el llamado del Silencio, surcado de sendas infinitas, Las Médulas (zona arqueológica declarada patrimonio de la humanidad), molinos, castros, monasterios como el de Santa María de Carracedo o el de San Pedro de Montes, Castillo de los templarios en Ponferrada o el de Cornatel, con sus noches mágicas medievales en Agosto. Resquicios del pasado en un presente vanguardista, teatros, cultura, museos (destacado el del Bierzo o el de la Energía en Ponferrada), gastronomía, bodegas, servicios, actividades de ocio y tiempo libre, esquí, descenso de barrancos, senderismo, deportes de riesgo… y todo ello con excelentes comunicaciones.

Es difícil resumir lo que el viajero encontrará en esta región, lo que sí está claro es que estamos convencidos de que si vienes, querrás volver, porque esta tierra no deja a nadie indiferente y en cada estación nace un nuevo Bierzo.

Te esperamos.

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